domingo, 7 de abril de 2013

Hágalo usted mismo: Reloj de sol.


Hágalo usted mismo: Reloj de sol.

Los hombres antiguos comprendían el cielo de un modo que a la mayoría de nosotros sorprende. En la actualidad, con el recurso internet, los libros y la sabiduría de nuestros maestros y abuelos, no imaginamos cuánto conocimiento tuvo que ser desarrollado o, más bien, inventado.
Piensen en esto: con el dominio de la agricultura y el sedentarismo, se hizo imperativo calcular con anticipación la llegada de las estaciones. Fue razón de vida o muerte para las antiguas sociedades saber cuando llegaría el invierno, cuándo el verano. Es decir, fue necesario desarrollar un calendario, un sistema que midiera el tiempo o lo que ello fuera, lo que hacía variar las temperaturas ambientes en forma repetida o cíclica.
Medir el año (el año es la palabra con la que nombramos un ciclo de la repetición de las estaciones), saber en forma precoz la llegada del verano, el otoño, el frío y el nuevo abrir (abril) de las flores, puede calcularse tan solo con una sombra.
El sol es una lámpara que nos alumbra desde una posición estable (para el hombre). Es decir, los rayos salen de él y llegan a la Tierra sobre un mismo plano o dirección. Más, como nuestro planeta gira sobre sí mismo y también alrededor del astro, y como gira sobre un eje que está inclinado con respecto a ese movimiento*, los rayos de luz nos golpean cada día desde una dirección o ángulo distinto.
La inclinación del eje no es mucha, la luz incide perpendicular a la superficie o piso en una franja cuyos bordes llamamos trópicos. Nunca más allá. Es falso decir que durante el mediodía los objetos no dan sombra. Ni siquiera esto sucede sobre el ecuador siempre.



Sigamos: en cierta época, el sol se ve alto y sus rayos de luz inciden directo sobre el hemisferio sur: luego, calientan mucho y a esto le llamamos verano. Seis meses después, cuando la Tierra ha recorrido la mitad de la órbita y está inclinada para el otro lado -con respecto al sol- los rayos pegan sobre el hemisferio sur en un ángulo pronunciado. Luego, calientan muy poco y le llamamos invierno.

A trabajar:
Clava un palo en el patio, que quede derecho, perpendicular al piso. 
Lo único que debes hacer ahora es… ¡observar las sombras que proyecta tu reloj de sol. 
Cada día, estas se irán acortando por las mañanas hasta dar el mediodía, momento en que ellas comenzarán a crecer hacia el lado opuesto del palo, en lo que llamamos tarde.
Esto lo sabemos, lo que debes observar y registrar con una marca o piedra es el largo de esas sombras del mediodía (la sombra más corta de cada día indica el mediodía, el momento en que las horas de sol se dividen en dos).
Verás con asombro que en cada jornada la sombra del mediodía ha cambiado su largo (nunca -casi- dos sombras consecutivas del mediodía son iguales). 
Sombras consecutivas se habrán alargado si estamos yendo del verano hacia el invierno (como sucede en abril, en el sur); y se habrán acortado si estamos yendo con nuestro planeta del invierno al verano (sobre el 20/21 de junio).
El día de la sombra del mediodía más larga** será el solsticio de invierno y el día de la sombra más corta será el solsticio de verano.
Ya tienes tu reloj. Aún no marca las horas pero te serviría si el mundo se acabara y quisieras recomenzar la aventura. Sabrías cuando preparar la siembra y cuando cosechar. En la próxima nota te enseñaré a leer las horas del día.

* el camino que la tierra describe en el cielo, que puede percibirse por apariencia como el tránsito del sol sobre el horizonte, es llamado eclíptica (eclíptica: trayectoria aparente del sol, llamada así pues sobre ella es donde vemos los eclipses)
**sombra mas corta del día= línea meridiana o medio día. Indica siempre y en cualquier lugar ambos polos geográficos: el Norte (base del palo) y Sur (extremo de la sombra). Los polos geográficos nada tienen que ver con los polos magnéticos.

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